viernes, 27 de agosto de 2010

CRECIMIENTO Y DESARROLLO PERSONAL


El hecho de levantarnos por la mañana es un verdadero milagro: ¡Estamos vivos! Tenemos que aprovechar esa oportunidad para el crecimiento y desarrollo personal, vernos a nosotros mismos tal como somos, comenzar a trabajar nuestras cuestiones interiores y mejorarnos todos los días, hasta el final de nuestra existencia.

Llegamos a esta vida para desarrollarnos, crecer, elevar nuestros estados de conciencia y no para funcionar como seres mecánicos que se dejan abatir ante la primera dificultad que se presenta en el camino. Si tenemos que llorar, lloramos, porque eso nos brinda una liberación emocional muy profunda, renovadora, pero las peores tormentas terminan y luego sale el sol, brillante como un dios revelador que nos muestra los colores de la vida en su máxima expresión.

El hombre verdadero aprende de las dificultades. Cuanto mayor sea la soledad y el abandono que cree tener de los demás, mayor será su fuerza espiritual. La fuerza del espíritu es el motor de nuestro crecimiento y desarrollo individual, es el vendaval que llega arrasando con los fantasmas de la oscuridad y NADA podrá detener su marcha por los caminos trazados.

Creo que lo más importante para nuestro cambio interior es contemplarnos. No somos perfectos. Entonces, un acto de superación sería por ejemplo, ver que soy celoso, e inmediatamente comenzar a trabajar en ese aspecto de mi vida para superarlo y apartarme de un sentimiento tan dañino y perturbador como los celos.
El buen guerrero reposa, medita, observa la desesperación de su corazón, contempla como llegan las angustias que lo ubican al borde la locura, pero no se rinde, no pierde la batalla.
El crecimiento y desarrollo personal una vez que comienza no finaliza jamás, porque cuando uno empieza a crecer ya no puede retroceder. Nunca más será la misma persona. Está transformado.

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